• Colaboraciones

    No está mal para ser mujer

    Sé una señorita». «Cruza las piernas, no seas machorra». «Menudo carácter». «¿Qué pasa, tienes la regla?». «Las niñas maduran antes». «Los videojuegos son de chicos». «El fútbol es de niños». «¿Qué te has puesto?». «Ese pintalabios es de puta». «¿Por qué hablaste con él si no querías nada?». «Te voy a hacer mujer».

  • Colaboraciones

    Los nadies

    Trabajé durante toda la tarde. Estaba exhausta pero antes de que el día acabara quería sentir el relente de las calles nocturnas. Abstraída en mis cálculos verbales, percibí que algo sobresalía por el pórtico vecino. Era un cuerpo tumbado de cara a la pared. Sin avisar se dio la vuelta.

  • Colaboraciones

    Una vacuna contra la barbarie

    El paisaje despoblado rodea toda la escena. Los colores son fríos, aunque resaltan brochas tímidas de grises y marrones. En el centro veo como dos hombres luchan con vehemencia. Sus piernas están enterradas hasta las rodillas impidiéndoles el movimiento. Parece que están atrapados dentro de su propia barbarie.

  • Colaboraciones

    Un valor ecológico incalculable

    La luz entraba a borbotones por las laderas serpenteantes. Eucaliptos y encinares bailaban al son de la mañana con sus cabelleras calentadas por el sol. El reloj arrullador de las palomas animaba el canto venturoso de los zorzales. Ambos componían con ingenuidad la sinfonía de aquel fatídico día.

  • Colaboraciones

    La llave maestra

    Aún recuerdo el flamante nerviosismo que se apoderaba de mí los días previos a la entrada del colegio. Llegado septiembre, mis rizos comenzaban a revolotear las papelerías en una búsqueda venturosa de cuadernos, bolígrafos y agendas con las que llenar de dedicatorias aquel año.

  • Colaboraciones

    Consuma responsabilidad

    Recuerdo que cuando era pequeña la tarta de cumpleaños la comprábamos en la pastelería de mi barrio. En la tienda chica buscábamos las golosinas y, cuando caía la tarde, corríamos en cuadrilla al kiosco de la plaza a por un cartucho de patatas fritas.

  • Colaboraciones

    Una red que asfixia

    Navegar por internet, llenar la cesta y tramitar el pedido. Comprar, consumir y se acabó. Una mujer también puede ser comprada y vendida una vez, veinte o treinta veces al día. Y mañana otra vez. Como si fueran peces dentro del mar, son capturadas por redes abominables donde el engaño y la desesperación son el mejor anzuelo.

  • Colaboraciones

    El valor del cuidado

    Caminaba en la encrucijada de un atípico verano cuando una niña me sacó de mi ensimismamiento con sus alaridos. -¡Yo quiero viajar, mamá, quiero viajar como siempre! -Repetía incansable. Esa eternidad escondía una tierna inconsciencia que su madre apaciguó con cariño y dosis de realidad.

  • Colaboraciones

    Esenciales pero sin derechos

    La piedra sin labrar y las ramas de los árboles sostienen las aldeas tempranas de una prematura civilización. Los campos ricos en hortalizas descansan al calor del cuidado para nutrir a familias anhelantes de conseguir la estabilidad de un hogar.

Entradas Recientes